La Lidi

Hacer y deshacer, mil historias por contar


Abr-11-2010

Las fosas de la memoria

BURGOS / REPORTAJES / Sábado – 20 marzo de 2010 / 11:40

Las fosas de la memoria

 
 
 

La Coordinadora Provincial por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos lleva desde 2004 ayudando a los familiares de las víctimas del Franquismo

L. Sierra/ ICAL

 

Para ellas han pasado seis años, para los que yacen en las fosas comunes más de 70. Las responsables de la Coordinadora Provincial por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos llevan desde 2004 trabajando a la cabeza de una asociación independiente que ayuda en las tareas de exhumación y recuperación de las personas que fueron fusiladas durante la Guerra Civil en la provincia burgalesa. “Un acto de justicia que trata de devolver la paz a aquellas familias que vieron como sus hijos y hermanos eran llevados a dar el paseo”, según explicó a la Agencia Ical Lourdes Sastre, presidenta de la Asociación.

Los datos recogidos por los historiadores señalan que en la provincia de Burgos desaparecieron unas 3.000 personas, hombres y mujeres de distintas clases sociales que acabaron sepultados en terrenos cercanos a las localidades en las que vivían y a las que nunca volvieron. “A algunos les daban el paseo, a otros les llevaban en sacas desde las cárceles, fue horrible”, apuntó Sastre. Además, añadió que las localidades de La Ribera fueron las más atacadas, aunque muchos de los fusilados se encuentran en zonas del norte como La Pedraja donde, presumiblemente, hay una fosa con más de quinientos cadáveres en una zona de paso del Camino de Santiago.

Las responsables de la Asociación, de la que forman parte más de cincuenta personas, atienden día a día las peticiones de los familiares de las víctimas del Franquismo, personas que demandan una ayuda para poder encontrar a los suyos. Para ello, lo primero es localizar el espacio en el que pudieron ser enterrados sus familiares. Una tarea complicada ya que el número de fosas es incontable y las localizaciones cambian con el tiempo. “Encontrar el lugar que otros quisieron tapar haciendo como que no había pasado nada es muy complicado. En ocasiones nos llegan peticiones para comenzar con las tareas de exhumación y cuando vamos a comenzar nos damos cuenta de que el terreno en el que los más mayores afirman haber visto u oído que fueron a parar los fusilados, no es el mismo”, expuso Sastre.

Desde su composición, la Asociación burgalesa ha llevado a cabo las exhumaciones de las fosas de Sedano, Covanera, Villanueva de Odra y Carcedo de Bureba. En total, la tierra devolvió años después los restos de 34 personas. Para este año, la Coordinadora tiene en marcha varios proyectos entre los que se encuentra la localización de una fosa en la localidad de Mambrillas de Lara en la que pudieron ser enterrados siete vecinos de la localidad vecina de Castrillo de la Reina. “Se da prioridad a las peticiones, en la campaña de este verano también exhumaremos una pequeña fosa en Bricia donde llevan dos años reclamando nuestra ayuda”, recalcó Sastre.

La ley del recuerdo

Desde que entrase en vigor, la Ley de la Memoria Histórica ha devuelto al presente algunos de los fantasmas del pasado. Soledad Benito no conoció a su abuelo, fue fusilado después de pasar por la cárcel de Lerma y la familia no sabe dónde puede estar el cuerpo del fallecido. “Cuando exhumaron en la fosa de Villamayor de los Montes, de la que salieron 43 cuerpos, pensamos que alguno de ellos podría ser el suyo, pero no fue así. Además, en los registros del ayuntamiento no hay constancia, quizás se lo llevaron al Valle de los Caídos, como a otros republicanos”, manifestó Soledad.

La provincia de Burgos fue una de las más castigadas durante la contienda según relatan los historiadores y las fuentes orales. Entre la carretera que une las localidades de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) y Burgos capital, se encuentra la población burgalesa de Villafranca Montes de Oca y muy cerca la fosa común del paraje de La Pedraja, donde se estima que pudieron ser enterradas unas 400 personas, entre ellas los tíos de Maria Jesús Barcina, secretaria de la Coordinadora. “Unos dicen que hay 400, otros que puede llegar a haber 700. Exhumarles e identificar todos los cuerpos es casi imposible. El dolor ya causó mucho daño así que yo creo que lo más conveniente es que pongan un monolito en el recuerdo de todos los que perecen allí o construyan un cementerio civil”, destacó Barcina.

Precisamente un monolito presidirá desde junio el monte en el que tres jóvenes de la población de Orbaneja fueron fusilados en noviembre de 1936. “Los familiares no quieren que se exhumen los cuerpos, el lugar es realmente precioso, será un acto emotivo en su recuerdo”, comentó Sastre.

Recuperar el pasado y prevenir el futuro. Este es el objetivo que persigue la asociación que desde hace dos años realiza distintos talleres con alumnos de Bachillerato a quienes explican cómo pasaron sus familias la guerra y la Dictadura Franquista, y a quienes tratan de transmitir sus vivencias.

“La vergüenza de España”

Las responsables de la Coordinadora también expresaron su opinión ante la posibilidad de que el juez Garzón sea inhabilitado en sus funciones por tratar de juzgar los crímenes cometidos durante el Franquismo. En este sentido, sus miembros coincidieron al señalar que juzgar a Garzón sería “la vergüenza de España”. Sastre sentenció que es inadmisible que un juez admita a trámite una querella de Falange Española y “un movimiento de ultraderechas” como Manos Limpias. “Han pasado los años, pero el miedo sigue presente”, concluyó la presidenta.

 

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Dic-30-2009

2010, un año esperado- Los retos del año que siguió a la crisis-

Un día le falta a 2009 para echar a volar, apenas 30 horas para pasar a la historia y dar paso a su sucesor: el esperado 2010.Cuando un año acaba y da comienzo uno nuevo todos, y en ese todos me incluyo, ponemos nuestras esperanzas en un conjunto de 12 meses desconocidos. Creo que es ese desconocimiento hace que afrontemos año a año sin pensar y dejemos en blanco nuestra mente al compás de las doce campanadas que suenan desde la Puerta del Sol de Madrid.

2010 es un año esperado, no hay duda, y es el año de muchos retos. Para los más de 4 millones de parados 2010 abre un posible camino para salir de una crisis que lleva ahogando a más de un millón de familias españolas desde hace más de un año. A finales de 2008, la cifra de parados superaba los dos millones de personas y, penosamente, el cómputo que nos deja este año es el de un país paralizado en el que más del 30 por ciento de los jóvenes del país están en situación de desempleo.

La salida a la crisis pasa por mejorar muchos de los déficits por los que pasa nuestro país y entre ellos se enuentra el político acuciado por la pérdida de credibilidad en nuestros gobernantes. Si 2008 terminó con la victoria de Obama y el esperado cambio en EEUU, al otro lado del “charco”, en nuestro país, 2009 ha supuesto uno de los mayores desprestigios de quienes nos gobiernan por diversos escándalos de los que los medios de comunicación se hicieron eco. El caso Gurtel, la trama de Caja Madrid, la “ineficacia”de ZP y “poca mano dura” de la diplomacia española han sido algunos de los titulares políticos que han ocupado las páginas de la prensa española. 2009 ha sido un año duro políticamente: el Gobierno ha sufrido en sus carnes los ataques de una oposición que a su vez se enfrentaba en los tribunales porque algunos miembros de sus filas eran acusados de malversación y cohecho; la sociedad española cerró filas y acusó a sus gobernantes de su precaria situación laboral y los agentes sociales (sindicatos) no culminaron un pacto que favoreciese el entendimiento con la patronal. Un fracaso en toda regla.

El miedo también nos visitó durante el año que concluye. La pandemia de gripe A y su posible extensión a gran parte de la población hizo que las medidas de seguridad y la locura se apoderara de aeropuertos, colegios y hospitales. Por cierto ¿quién se acuerda ahora de ella? Todo parece ser un sueño, como aquella mañana de verano en la que la muerte del rey del pop sobrecogió a medio mundo e hizo que Neverland se convirtiese en un museo.

Todo puede pasar en 2010. La magia de los años reside en pasarlos, recordarlos e ilusionarse con el tiempo que está por venir. Yo espero que el próximo sea un año de buenas noticias y que cuando acabe, pueda sentarme en ésta o en otra mesa para hacer un resumen de un año “distinto” en el que las buenas noticias ganen a las malas, cómo en las películas.

FELIZ 2010!

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Dic-28-2009

La llave de mis recuerdos

(Este post va dedicado a todos aquellos que me enseñaron a recordar, a los que ya no están, a los que guardo en mi memoria porque allí permanecen para siempre)

Nos pasa muchas veces, demasiadas. Vivimos pensando en labrar un futuro y a veces se nos olvida que lo único que tenemos es un presente; mal que nos pese, mal que algunos días nos haga volar y otros llegue a ahogarnos. Presente, única y exclusivamente. Un momento concreto sin pasados ni futuros al que no le damos demasiada importancia.

Tres temporalidades distintas que adjetivan a la vida para mejorar el camino de unos, impulsar el de otros y aletargar el de muchos. Cuando uno es joven su vida gira en torno a una palabra: futuro. Se forma adecuadamente, completa y mejora sus estudios y se empeña en acercarse a las personas más afines a él para hacer una especie de “familia” que le acompañará el resto de sus días. Nada parece detenerle: fuerza, entusiasmo, vigor, así da gusto.

A medida que van pasando los años, aquel joven soñador se da cuenta de que en la vida las ilusiones no siempre se consiguen a largo plazo y que muchos de nuestros sueños se pierden en el camino. Comienza a valorar el presente, esas pequeñas cosas a las que nunca dio sentido y se olvida de planear un mañana cansado de que éstos se tornen en ayeres no planeados. La madurez responde a presente, no hay duda. A intentar buscar caminos sin prisas ni agobios, a discernir entre el amigo y el aprovechado, a saber quiénes somos y por qué estamos dónde estamos. Radica en aprender alejarnos de quienes nos hacen felices y de quiénes, a la larga, pueden causarnos daño. Cuando uno alcanza este grado, sabe que al lugar dónde ha sido feliz no puede volver, como cómo recuerda Joaquín Sabina.

Futuro, presente y pasado. En la vida, la realidad que vivimos y los tiempos se desencajan para ir al revés, nada de pasado, presente y futuro, sino todo lo contrario. Cuando el corazón parece apagarse y la letanía hace su aparición, el pasado es el mejor aliado para devolver la vida a aquel anciano al que sus arrugas parecen haberle robado las ilusiones. Vivir del pasado es, para el que ha cultivado fielmente sus recuerdos, uno de los mayores privilegios que deben existir. Los recuerdos pesan, a veces duelen, pero a la larga son el mayor tesoro que guarda una persona porque cada uno de ellos es distinto en virtud de la persona que los haya almacenado y el cariño que haya puesto en conservar incluso los que en su día le hicieron daño.

Y es así,  cómo apoyado en su bastón, el anciano recuerda lo que un día fue aunque muchos de sus ayeres hayan sido borrados de su memoria. Puede que en algún lugar un joven cargado de álbumes de fotos se acerque a visitarle los fines de semana; puede que aún recuerde la letra de esa canción o el olor de aquellos campos; quizás nunca pensó que llegaría ese momento, pero los futuros pasan, los presentes quedan y los pasados cambian en virtud de los recuerdos.

Yo, por si acaso, almacenaré todos, los buenos y los malos. Los inventados, los soñados, los que me hicieron reir y los que hicieron llorar. Los de juventud y los de niñez, los de madurez,  los que viví con quien me supo querer y los que me enseñaron a olvidar….

CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR, Caminante no hay camino, sino estelas en el mar….

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Dic-23-2009

2009, un año para recordar

A medida que nos vamos haciendo mayores, los años pasan más deprisa. Las hojas del calendario parecen despegarse solas dejando un rastro de días y momentos a sus espaldas del que a veces es imposible acordarse. A mi me gusta acordarme de todos los meses del año, de los doce; aunque por suerte siempre hay algunos momentos que se nos queden más grabados que otros.

2009 ha sido un año maduro, cómico  y extraordinario. Me explico. Maduro porque en diversos momentos he tenido que darme cuenta de que ya no soy una niña, que las decisiones más importantes de mi vida son sólo mías y porque considero que he madurado como profesional y como persona. Cómico porque he vivido todo tipo de situaciones, algunas no demasiado cómicas a priori, en las que ha sido necesario echarse las manos a la cabeza para después soltar una carcajada que aliviase ese primer sentimiento de angustia y otras en las que la risa me ha hecho sentirme viva. Extraordinario ya que este año he realizado algunos de mis sueños y he conocido personas y visitado lugares que jamás imaginé que pudieran entrar en mis planes.

Un año de los que se quedan grabados, no hay duda. Doce meses plagados de personas, agentes sociales que le dan un valor a la amistad y hacen que mi vida tenga algún sentido. 2009 ha sido el año de toda la gente que quiso estar a mi lado en Asturias, de mis compañeros de trabajo, de mis compañeras de piso, de unos nuevos amigos que me enseñaron a amar la lluvia y algo de bable, entre otras cosas. 2009 ha sido el año de los que siempre están ahí, de mis amigos de toda la vida, de una conversación continua sin horas ni día en el calendario para atender mis extravagancias diurnas y nocturnas, un lazo familiar sin sangre de por medio. El año de nuevas personas, de cómicos que irrumpen en tu vida cual actor de comedia sin esperarlo, en el momento justo y adecuado, para hacerte reconocer que existen personas excepcionales que se cuelan en nuestras vidas para explicarnos que “ni todo es negro, ni todo es blanco porque también existen los grises”.

Para el mundo del periodismo, 2009 ha sido el año del cambio, de Obama, de la crisis, del paro, del Alakrana, del caso Gurtel, de la trama de Caja Madrid, de Aminatu Haidar. Para esta humilde periodista, en 2009 han sido noticias  continuas idas y venidas, un memorable viaje a China que supuso la experiencia más arriesgada y fascinante de mi vida, una vuelta a casa sin condiciones ni trabajo, aquella  ilusión por pisar a diario las escaleras del Senado y la suerte de ser contratada en mi ciudad.

Un año para recordar, de eso no hay dudas. Un año que no hubiera sido posible sin él, sin ella, sin ti y sin mí. Un ciclo que cierra una etapa y que abre otra mucho más madura cargada de la misma ilusión que tenía aquella niña que apuntaba día a día en su diario aquello que le fascinaba. Ahora son noticias y blogues los que ocupan mi vida, ya no hay diarios de papel,  pero afortunadamente nada pasa en vano y de vez en cuando los recuerdos nos dan señales que nos mantienen vivos. FELIZ 2010!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


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Dic-12-2009

ESTANCADOS: Renovarse o morir

Un día, otro, el siguiente, el que está por venir…Todos parecen el mismo. Una misma secuencia con el mismo decorado, los mismos actores y la misma trama. Un serial que, si bien en un principio fue capaz de captar la atención del espectador, empieza a resultar aburrido y está a punto de desaparecer de la parrilla de la televisión.

Así sucede con las series de televisión, cuando una trama cansa o no gusta se acorta la temporada o se quita directamente de la parrilla porque alargarla sería condenar al fracaso a los actores que la protagonizan. En la vida ocurre lo mismo con nuestros actos, cuando algo cansa y aburre es mejor cambiar de canal o de serie para no correr el riesgo de quedarse estancado en un mismo papel o en un personaje en cuestión.

Por suerte o por desgracia, tengo la virtud de cansarme demasiado rápido de todo. Me cansa la monotonía, la quietud de las ciudades y la falta de pasión de las personas; el repetir algo una y otra vez. Lo siento, me cansa. Por eso creo que en determinados momentos es necesario saber poner un punto y aparte a eso que nos ahoga para que, cual ave fénix, seamos capaces de renacer de nuestras cenizas.

Por el momento, no estoy dispuesta a estancarme en un trabajo que no me aporte demasiado, en una ciudad, en un asunto absurdo o en aquello que me separe de lo que siempre quise ser: una mujer libre e independiente. Libre, capaz de decir lo que piensa y hacer lo que sienta sin temor a la crítica o al rechazo del otro. Independiente, segura de sus actos y comprometida en las causas en las que realmente es necesario comprometerse, aquellas que retroalimentan.

No seré parte de la monotonía, de los falsos pasos, de las personas cobardes que se arrepienten de no haber intentado las cosas por miedo, de las que no luchan por ser felices. Lo siento, aún estoy a tiempo.

BURGOS, 12-12-09

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Dic-2-2009

La vida es sueño

Ya lo dijo Calderón de la Barca y le tomaron por loco: “La vida es sueño”, y a menudo se nos olvida. Bueno, quizás no es que se nos olviden cuáles son nuestros sueños,  sino que en determinadas etapas de nuestra vida optamos por conformarnos con lo más cómodo, aunque esa comodidad diste de aquello que hemos anhelado desde que teníamos uso de razón.

Soñar es fácil e incluso mágico, lo difícil está en hacer esos sueños realidad porque el camino que nos lleva a alcanzarlo a menudo está lleno de momentos de angustia, miedo y soledad. Labrar una buena carrera profesional es un buen ejemplo de este mundo de soledades, miedos y anhelos de un futuro mejor con el que nuestros padres y nosotros mismos nos sintamos orgullosos.

Desde niña tuve la cualidad o el defecto de soñar despierta. Recuerdo que en quinto de primaria el profesor de Lengua, un tipo serio pero con mucho encanto, nos mandó hacer una redacción acerca de lo que queríamos ser de mayores. Yo lo tenía muy claro, quería contar al mundo lo mismo que hacía en mi casa con aquel aparato de radio unido a un micrófono en el que, cual locutora sin audiencia, hacía programas que sólo mis padres y abuelos escuchaban. Soñaba con llegar al mundo, convertirme en periodista.

Y eso llegó. Poco antes de comenzar la carrera leí una entrevista de un conocido escritor en la que decía que el camino al éxito estaba bañado de momentos de miedos y soledades. Pronto experimenté esa sensación cuando me fui a vivir con 18 a Madrid para comenzar mi andadura. Bueno, realmente, la soledad no fue un problema a priori, estaba demasiado ocupada en estudiar y en salir de fiesta con mis compañeros de Facultad; años después me daría cuenta de que me había perdido muchas cosas en mi familia que nunca recuperaría.

Para aproximarme a la cima, decidí seguir luchand. Sin miedos y con una maleta sin cremalleras en la que iba dejando unos recuerdos y a unas personas para suplirlos por otras que compensasen esos momentos de vacío y desconcierto con los que me encontraba al cambiar nuevamente de ciudad. Pero llego un momento en el que me olvidé de mis sueños, regresé a casa y todo lo anterior parecía haber perecido. Yo, la misma persona que me había jurado y perjurado no conformarme con nada que me impidiese llegar dónde siempre quise ir, se había apoltronado en la nada. Creo que la culpa de todo la tuvo la crisis. La depresión económica ha elaborado una nueva clase social entre los jóvenes. Con el mayor de los respetos, creo que nos hemos vuelto unos borregos en busca de un trabajo seguro a cualquier precio. Y los precios pueden hacernos salir del paso, pero no nos aseguran ser felices.

Cuando uno está acostumbrado a tener una vida activa, en la que la adrenalina de la noticia lo embarga todo o casi todo, quedarse sin ella es un sumidero del que es difícil sobreponerse debido a la apatía que causa en quien hizo una carrera por pura vocación. Yo elegí ser periodista porque me gusta despertarme y no saber qué noticia voy a cubrir ni a qué hora llegaré a casa, porque por inexplicable que parezca los días más duros los siento como los mejores,  porque me gusta leer mi nombre o ver la cara de la realidad en los protagonistas de la noticia.

Creo que esa apatía ha estado a punto de alejarme de mis sueños; de ese carácter luchador ; de ese no conformarme con lo más cómodo o con lo primero que llegue; de ese saber escuchar el consejo de las personas que le dan sentido a todo ésto, y de esa magia que hace que el universo entero conspire para conseguir hacer realidad nuestros sueños.

Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño (El Alquimista, Paulo Coelho)

BURGOS, 2-12-09

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Nov-11-2009

Cabecita loca

Dicen que la locura se produce por la privación del juicio o del uso de la razón; que es una acción inconsiderada o un gran desacierto. A mi entender, la locura es parte de todas y cada una de nuestras vidas. Todos, sin ánimo de exclusión, tenemos momentos en los que pensamos o hacemos cosas que nos hacen preguntarnos si estamos ante un acto racional o ante una locura transitoria.

Locos y locas. Pero ¿qué es la locura sino la expresión de algo fuera de lo normal? Yo lo reconozco, soy una “cabecita loca” y si algún día se me olvida ya se encarga de recordármelo mi madre que buenamente me conoce.

Nací un día de locos, un domingo que para colmo era festivo, el día de la madre. Entre tanto y tanto, me crié en un ambiente normal pero desde niña quise ser diferente al resto. Cuando tenía sólo cinco años se me metió en la cabeza que tenía “superpoderes” y en una de esas me creí una especie de pitonisa capaz de adivinar el futuro. Por fortuna, los años pasaron y ese delirio mágico salió de mi cabeza, pero hubo un grado de locura que se quedó conmigo para siempre.

Es quizás ese ápice de locura que albergo en mi interior el que me ha convertido en una mujer soñadora, demasiado diría yo. A veces me pierdo entre mis sueños, pero consigo despertar cuando el despertador llama dos veces. Nunca he sido dormilona, no me cuesta nada levantarme y enfrentarme a un nuevo día, los que en realidad me conocen saben que, con razón o sin ella, soy una persona decidida y fuerte.

Delirio y locura. Dos condiciones que me han enseñado a mirar a cada persona que pasa por mi vida dos veces para intentar conocer lo mejor de ellas; un grado de sensibilidad que dota a los “locos” de la capacidad suficiente para pensar que cada cosa y cada momento encierran un sentido en si mismo; un afán de estabilidad que nos impide disfrutar de los momentos por temor a la pérdida de esa locura que tanto nos gusta; un mar de pensamientos que nos llenan la cabeza de dudas y preguntas por querer saberlo todo, incluso lo que nadie puede saber.

“Me decían cabecita loca por seguir mis sueños, por romper las olas” (Amaral)

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Oct-26-2009

Fortuna audaces iuvat

Nunca entendí la manía de guardar todo. En mi familia existe una especie de neurosis por guardar todo aquello relacionado con los estudios. Sin ir más lejos, el trastero de mi casa es un habitáculo de mínimas proporciones en el que comparten espacio las mochilas que mis hermanos y yo utilizamos desde que íbamos a la guardería y los cuadernos y libretas que nos enseñaron a ser “personas de provecho”.

Todo permanece allí, en la quietud, esperando. Las bicicletas con las que emulamos a Miguel Induráin, las muñecas y juegos que dejamos tras digitalizar nuestras vidas y hasta una especie de aire que nos recuerda cada vez que subimos que no sabemos hacer otra cosa que no sea estudiar y seguir aprendiendo. Y allí, en esa especie de “biblioteca familiar” (el trastero de las familias corrientes) fue donde me reencontré con mi libreta de Latín. Mi “super libreta roja de Latín”.

En mi instituto, como en el de todos, siempre existieron dos clases de alumnos: los de ciencias y los de letras; y ya se sabía lo que pasaba con los de letras…Yo nunca fui mala estudiante y contra todo pronóstico me fui por las letras. Estaba claro que mi capacidad artística y lingüística no tenían nada que ver con cualquiera las físicas, las químicas o las matemáticas.

Seis años llevaba esperándome, seis. Y allí estaba yo, algo más madura y experimentada, abriendo la libreta más olvidada de cuantas conservo. Mi profesora decía que el latín era “apasionante porque,  aunque pasaran los siglos, sus enseñanzas siempre daba una lección de vida a las personas”. Trató de inculcarnos su “amor” por esta rama humanística que, según confesaba,  había dotado a su vida de sentido. Con dieciocho años todas esas cosas sonaban a “cuento chino”, seis años después esa “super libreta” y esos recuerdos me contaron que las lenguas muertas están más vivas de lo que a veces pensamos.

Abrí al azar, sin pensar, y una frase saltó del cuaderno: “Fortuna audaces iuvat” (La suerte sólo sonríe a los valientes, una de las múltiples enseñanzas de La Eneida, de Virgilio). Volví a mirar la frase, verbo, nomen, complemento… ipso facto, no me acordaba del significado de nada. Busqué en la página de al lad, leí detenidamente el significado y cambié mi parecer sobre “ese cuento chino”.

Mi corta existencia vital, y seguro que el recuerdo de esas clases de Latín, me ha servido para considerar a la valentía como una de las cualidades más importantes. Me he rodeado de valientes, y la vida me ha dado lecciones en las que me he convencido a mi misma de que todo es un reto en el que sólo los valientes pueden ganar; una pugna entre los que deciden y los que no, un abismo al que asomarse o quedarse parado.

Seguí observando y recordando.¡ La cantidad de cosas que había allí escritas! Además de traducciones también había parte de Historia romana. Me dediqué a pasar páginas y me detuve en una de las partes más interesantes de los habitantes del Lacio, el significado de los números. Roma, además de crear lenguas muertas, se preocupó de dotar a los números de un significado. Comprobé todos, del uno al veinte, pero detuve mi vista en uno que últimamente rodea o persigue mi existencia, el número doce. Yo tampoco lo entiendo, pero parece que ese “maldito” número quiere decirme algo.

Y lo miré. Claro y conciso, yo misma lo había escrito seis años atrás “el número doce representa la elección, el camino a elegir”. Ni más ni menos,  vaya con el “cuento chino”, ya era suficiente con pensar en ser valiente como para encima tener que elegir algo que ni yo misma he pensado. ¡Basta de lecciones! Con cuidado cerré la libreta y la guardé en su caja, junto al resto. Cogí el libro a por el que había subido y bajé hasta casa. Por un momento pensé que el tiempo se había detenido, me encontraba frente al espejo del ascensor de mi casa “de toda la vida” (el concepto “mi casa” ha sido cambiante durante los últimos seis años); una especie de flashback: Burgos, 2003, sábado noche. Nada real, el ascensor paró en el primero, él también se detuvo pero el tiempo no había retrocedido, ¡se me había hecho tarde! Ya en casa, miré la hora en la pantalla del ordenador, las ocho y doce (y otra vez ese numerito), ya no me daba tiempo. Alea iacta est, (la suerte está echada), me dije; “si elegir es de valientes, que sea cuanto antes, no quiero perder ningún autobús, andar más de lo necesario o tener que esperar a que pase el siguiente”.

Nada sucede por casualidad, en el fondo las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendamos (La Sombra del Viento, Carlos Ruiz Zafón)

BURGOS, 25-10-2009

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Oct-21-2009

Llueve, relato de una nostálgica

Aquellosmaravillosos años

Aquellos maravillosos años

Hubo un tiempo en el que no había internet, ni siquiera existía el tuenti, tampoco el messenger. Existían los bocadillos de Nocilla y los columpios oxidados que había al lado de la casa de mis abuelos paternos. Esos veranos de pueblo que olían a trigo maduro y a algodón de feria. Un tiempo que no se escapa de la memoria de quien no olvida, una huella grabada en el subconsciente  con la que viajar en el tiempo las noches de lluvia.

Hubo un tiempo en que fuimos adolescentes, en que jugamos a eso de ser mayores, en que soñábamos con ser periodistas, médicos o cantantes. Años en los que la locura transitoria se adueñó de nuestras vidas y las dejó marcadas para siempre en un par de canciones y en un cruce de caminos.

Hubo un tiempo, pasado, que siempre vuelve para recordarnos quiénes somos y de dónde venimos. Nostalgia, tremendo sentimiento que se implanta en nuestras vidas para recordarnos que “hubo un tiempo en el que podíamos vivir sin internet, sin messenger y sin tuenti”.

Llueve…

BURGOS, madrugada del  21 OCTUBRE 2009

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Oct-13-2009

Ni te cases, ni te embarques

Martes y 13, diez de la mañana, Burgos. Hacía tiempo que no vivía uno de estos días marcados con tinta en el calendario de algunas personas, quizás no recuerdo cuándo fue el último o prefiero no acordarme por alguna razón que se escapa de mi entendimiento.

Martes y 13, bonita fecha a mi entender. Un día soleado, sin madrugones ni preocupaciones que alteren mi estado de ánimo; bueno, casi. Hoy tengo mi primera entrevista de trabajo desde que estoy en eso que algunos llaman “limbo” y que otros llamamos “paro”. ¿Se puede hacer una entrevista de trabajo un martes y 13? ¿Existen las supersticiones?, ¿las coincidencias? y, ¿qué me dicen de la suerte?

Yo no creo en la mala, pero sí en la buena. La suerte no es sino el fruto de los pasos y las decisiones que una persona toma a lo largo de su existencia, un cúmulo de circunstancias que hoy nos hacen estar aquí y que mañana nos llevarán allí, ya sea martes o miércoles. Cada una de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida miden eso que algunos llaman suerte. Coger un determinado avión, llegar a una hora a un restaurante o acabar en un determinado bar de madrugada sustituye a ese periodo casual que denominamos buena o mala fortuna. Nunca se han preguntado ¿qué hubiera pasado si no hubiese salido ese día de su casa o jamás se hubiera cruzado con esa persona? Pensarán que es azar, quizás lo sea, pero fueron sus propias decisiones y nuestros pasos los que nos llevaron allí, el azar contribuyó, pero menos.

La fortuna existe, pero en su aparición dicen mucho las acciones que se llevan a cabo para lograr atraparla. Fortuna, suerte, destino. La triada que evoca el “ojalá” y el “si yo pudiera”; el anhelo de un grupo de necios que parece haberse quedado con los brazos cruzados esperando a que la diosa Fortuna les haga una señal con la mano.  La suerte no visita, la suerte aparece en determinados lugares y para poder mirarla a los ojos y conocerla, hay que moverse.

Considero que las cosas que nos suceden no son finalidades en sí mismas, nada ocurre porque sí; cada encuentro encierra un significado, cada momento tiene un lugar, cada lugar rememora un momento y a cada noche le espera un nuevo día. Lo importante es saber aprovechar ese día, ese lugar y ese momento con el ánimo de quien explora por primera vez algo desconocido.

“A lo largo de los cruces de tu camino te encuentras con otras vidas: conocerlas o no conocerlas, vivirlas a fondo o dejarlas correr es asunto que sólo depende de la elección que efectúas en un instante. Aunque no lo sepas, en pasar de largo o desviarte a menudo está en juego tu existencia, y la de quien está a tu lado.SUSANNA TAMARO “Dónde el corazón te lleve”

BURGOS, MARTES Y 13 DE OCTUBRE DE 2009

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